3 claves para superar el estrés vacacional

¡Increíble pero cierto!

Para muchos llegan las ansiadas vacaciones y lejos de disfrutar, desconectar y vivirlas como el momento dorado y soñado durante tooodo el año, se convierten en un periodo de estrés que se acumula al que ya sufríamos entes de comenzarlas.

El estrés es un acontecimiento que se produce en nuestro interior y que hoy en día, y debido a nuestro acelerado estilo de vida, está provocando una adicción inconsciente. Sin darnos cuenta nuestra mente y nuestro cuerpo experimentan cambios producidos por estímulos y emociones que se acumulan a lo largo del tiempo provocando estados de ansiedad, enfado, ira y tristeza que ni en vacaciones somos capaces de controlar y/o evitar.

Si en la rutina diaria lo que te irrita es tu jefe, las exigencias de los clientes, las tareas del hogar acumuladas, la atención requerida por aquellos que dependen de ti (hijos, padres…), o sea, la sobrecarga de tareas en general, ahora que decides escapar, desconectar y disfrutar de unos días de descanso te encuentras con que esa irritabilidad es provocada por situaciones que no siempre son de nuestro agrado: largas colas para poder comer en ese maravilloso restaurante del que tanto te han hablado, o para acceder a los lugares de interés turístico, o que las condiciones meteorológicas no sean las deseadas, o que puedan aumentar las discusiones con la familia o la pareja ya que pasáis más tiempo juntos durante esos días, o que el hotel no se acerca ni por asomo a tus expectativas, etc, etc, etc.

La realidad es distinta, el espacio y el entorno son distintos, y con quien te encuentras también, por lo que sería difícil entender que el estrés pudiera aparecer.

En realidad, tu inconsciente parece estar buscando nuevos estímulos para volver a activar emociones de ira y enfado, y en lugar de ser el jefe quien provoca el estrés, ahora son los calamares congelados nada apetecibles.

El estrés hace que tu cuerpo pierda su equilibrio en 3 puntos: físico, químico y emocional. Si el estrés está concebido para ser adaptativo, es decir, nos hace disponer de los recursos necesarios ante situaciones de emergencia a corto plazo (una amenaza o peligro de supervivencia), ¿cómo es posible que durante un periodo de disfrute y desconexión pueda aparecer?

Simplemente porque la consecución de incidentes enervantes, acontecimientos no deseados, cambios inesperados, salida de la rutina (laboral y personal), experiencias estresantes del pasado y empeñarse en prever posibles situaciones estresantes del futuro repitiéndose una y otra vez, logran que dicho estrés perdure en ti a largo plazo, entrando en un bucle adictivo e inconsciente de emociones, toxinas y malestar físico que impedirán que vivas tus vacaciones con plenitud y alegría.

Para superar esta situación lo primero es darse cuenta de ello. Tomar conciencia y no dejar que los impulsos iniciales se apoderen de nuestros sentimientos, pensamientos y actuaciones ante circunstancias no deseadas.

Aquí tienes 3 claves que pueden ayudarte a controlar el estrés durante las vacaciones:

1/MENOS AUTOEXIGENCIA Y MÁS FLEXIBILIDAD: mantener la mente abierta, no programar en exceso cada día, bajar el listón de las expectativas iniciales ante posibles imprevistos, evitando así sentirnos decepcionados si algo no sale como esperábamos. Cambiar el “tengo que…hacer, ver, conocer X sí o sí (obligación) por “me gustaría hacer, ver, conocer X” (apetencia y disfrute). Un simple cambio en nuestro lenguaje que logrará no activar la habitual secuencia de estrés interno.

2/MOMENTO PRESENTE: centra de manera consciente tu atención en lo que estás viviendo: lo que ves, lo que oyes, lo que hueles, lo que saboreas, lo que sientes mientras pasas unos días alejado de la rutina. Toma conciencia de esos momentos, evitando que tu mente viaje continuamente a lo que ha dejado atrás (trabajo, casa, rutina) o a lo que vendrá, creando un futuro irreal anticipado que pueda alejarte de lo que es realmente importante para ti ahora: tu descanso. Aprovecha momentos a solas para conectarte con tus sentidos, respirar, contemplar y disfrutar de cada instante.

3/EJERCITA MENTE Y CUERPO: como hemos comentado anteriormente, el estrés afecta a tres puntos importantes de nuestro ser: físico, químico y emocional, por lo que para romper con la cadena de estímulos que potencien nuestro malestar, es clave intentar practicar cualquier ejercicio, aunque sea pequeño, que nos ayude a liberar componentes químicos saludables como la dopamina y la serotonina. Liberarlos mediante el ejercicio físico y mental logrará que nos sintamos mucho más felices durante nuestras vacaciones.

Disfruta de estos días y desconecta.

¡Te lo has ganado!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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