Estrés postvacacional

¿Estrés postvacacional? 5 tips para gestionarlo saludablemente

Parece un tópico pero está a la orden del día: el estrés postvacacional afecta a casi un 40% de las personas, y aún más si son personas insatisfechas con sus vidas. Volver a la rutina, al trabajo, a las obligaciones supone un estrés ligado a la tristeza, al agobio, a la insatisfacción con uno mismo respecto a lo que le espera a su vuelta.

Volver a la realidad se traduce en apatía y mal humor, en cansancio, falta de concentración y creatividad, alteraciones en el sueño y el apetito. Y es más, existen casos en los que dicho estrés comienza a sufrirse incluso unos días antes de que las vacaciones finalicen.

Aunque suele ser transitorio (al cabo de unos días de adaptación va desapareciendo), existen casos en los que puede llegar a extenderse en el tiempo desencadenando otro tipo de estrés, el estrés crónico, dando lugar a consecuencias más graves tanto a nivel físico como psicológico.

Una de las mejores recetas contra el estrés postvacional es nuestra actitud frente al cambio. Incluso en los casos en los que de verdad nos sentimos insatisfechos con nuestra vida laboral, social y personal, podemos aprovechar ese sentimiento para reflexionar; replantearnos la vuelta de vacaciones como el primer paso hacia el cambio que queremos lograr en nuestro entorno y nuestras vidas.

Independientemente de cuáles sean esas obligaciones que tanto nos molestan, plantearse un pequeño cambio en algunos de sus aspectos hará que nuestra motivación aumente y gradúe con calma nuestros sentimientos negativos hacia aquello que no nos gusta.

¿ La fórmula perfecta para gestionarlo saludablemente?: vuelta a la rutina=primer paso hacia aquello que quiero hacer, lograr, conseguir, admirar, contemplar, sentir, sobre mí y sobre lo que me rodea.

Te contamos nuestros 5 top tips para gestionarlo saludablemente:

1.-Creatividad: el mejor antídoto contra el aburrimiento y la apatía. Coge un papel y escribe durante 10-15 minutos todo lo que se te pase por la mente. No se trata de que esté perfecto, con sentido y con una corrección gramatical y léxica estupenda. Simplemente escribe. Es sólo tuyo. Practica durante los primeros días de vuelta de vacaciones.

2.-Retos: motivación hacia el logro de objetivos. Apunta pequeños retos, cortos, claros y alcanzables para un área de tu vida que a la vuelta de vacaciones te suponga un mayor estrés. Ponles la fecha exacta en la que los quieres lograr. Y pregúntate para qué quieres conseguir superar o alcanzar esos retos.

3.-Actitud: positiva cambiando patrones negativos aprendidos. Toma conciencia de cómo reaccionas ante tu vuelta a la rutina. Puede que incluso cada vez que sales y vuelves a las tareas y obligaciones tu actitud resulte ser siempre la misma, sin cambios, y con cada vez peor humor. Pregúntate si existe alguna intención positiva en esa actitud negativa. ¿La hay? ¿Qué te aporta?

4.-Relajación: escucharte a través de la respiración. Chequea tu cuerpo tomando conciencia de cada parte. Respira profundamente y entra en calma. Cierra los ojos y obsérvate. Detecta el lugar donde se encuentra tu mayor tensión, rodéala con un círculo imaginario y presiónalo durante unos segundos. Respira profundamente mientrastanto. Después, ve soltando la presión poco a poco, sin prisa. Repite el proceso varias veces.

5.-Actividad física gradual: no te lances de golpe. Hazlo progresivamente, con calma. A veces nos agobiamos por los excesos o simplemente los cambios que hemos llevado a cabo en nuestros horarios y actividades. Pensar que en pocos días conseguirás alcanzar los resultados deseados, puede suponerte agobio y malestar, y de ese estrés puede que ni te des cuenta. En estos primeros días, tanto en la alimentación como en la actividad física, se recomiendan pautas graduales, en progresión, ya que los resultados serán mucho más eficientes en el tiempo.

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